La milpa, espacio y tiempo sagrado

Exposición

A través de esta exposición daremos cuenta de algunas reflexiones en torno a este policultivo como una práctica comunitaria imprescindible para la conservación de la diversidad biológica, alimentaria y cultural de México, a través de los procesos que acompañan las decisiones de la gente de la milpa, mostrando la relevancia del dialogo entre los conocimientos tradicionales y biológicos.

Milpa Espacio y Tiempo Sagrado muestra además, la biodiversidad y la diversidad cultural de México, que se reflejan en la gran variedad de milpas que existen según la región. Esta exposición, expresa su vigencia y potencial como respuesta ante la necesidad de alimentos sanos y culturalmente afines, enfatizando las expresiones culturales que genera y ubicándola como elemento importante de la diversidad y la pluralidad cultural de México.

México, origen de la milpa

Mesoamérica es uno de los centros de origen de la agricultura del mundo. En la mayoría se optó por el monocultivo, esto es, sembrar una sola planta a la vez. Mesoamérica en cambio, se optó por un policultivo, la milpa, que es una unidad agrícola en la que se desarrollan varias plantas a la vez. Esta es una importante aportación, porque se trata de una réplica de la naturaleza que permite la biodiversidad.

En la milpa, en una misma parcela hay varias plantas cultivadas a la vez., así como plantas silvestres cuya presencia ha sido propiciada por los agricultores debido a su valor alimenticio o medicinal.

A través de la observación los cazadores-recolectores conocieron la naturaleza, llegaron a la domesticación de las plantas a partir de sus parientes silvestres, a las mejores técnicas para su cultivo y a su aprovechamiento óptimo.

Diversidad biocultural de la milpa

México ocupa el quinto lugar en biodiversidad en el mundo. Además, en nuestro país conviven distintas culturas que hablan sus propias lenguas; hay 69 lenguas indígenas en México más sus variantes. Esta coincidencia, entre biodiversidad y diversidad cultural ocurre en pocos lugares del mundo, es un privilegio.

Estos dos elementos se reflejan en la diversidad que se ha logrado en las plantas domesticadas en nuestro país. La milpa es un claro ejemplo de esto, porque en cada región del país suelen cultivarse las mismas plantas básicas y sus variantes: maíz, frijol, chile, calabaza, jitomate y tomate, así como quelites.

Si bien la milpa es un concepto agrícola y cultural común para las comunidades que la cultivan, la diversidad biológica y cultural se manifiesta en lo que ahí se siembra y cosecha.

Las plantas de la milpa

Cada planta de la milpa es ejemplo de biodiversidad que permiten hacer frente a distintas condiciones ambientales, y que también son respuesta a necesidades alimenticias.

El caso más notable es el maíz, hay cerca de 60 razas de maíz y miles de variedades. El frijol domesticado que se da en la milpa suele ser de una variedad que se llama de enredo o de vara. Setenta de las poco más de cien especies de esta leguminosa son originarias de México, por lo que es centro de origen y diversidad de estas dos plantas. Existen además no menos de 200 variedades de chiles que aportan nutrientes y una diversidad de sabores a la cocina mexicana.

Otro ejemplo de biodiversidad en la milpa son las 244 especies de quelites, que se aprovechan en la alimentación. Otras plantas cultivadas presentes en la milpa, son el amaranto, la chía y el huauzontle.

Saberes, sabores y expresiones de la milpa

La milpa marca el tiempo en las comunidades campesinas porque está vinculado a las tareas necesarias para que se realicen las faenas del campo y a ceremonias específicas. Así el calendario ceremonial agrícola se mimetizó con el calendario católico. La celebración de ciertos santos, suele coincidir con actividades vinculadas con el cultivo como la bendición de semillas, la siembra, la petición de lluvia, los primeros elotes, la cosecha. Estas actividades son motivo de colaboración colectiva que fortalece la unión en las comunidades.

Danza, música, máscaras, portadas de semillas y otros materiales, cerámica y textiles presentes en las ofrendas, alfombras de aserrín o de arena de colores, guirnaldas, collares de flores y/o panes que cuelgan a los santos todo ello, por su diversidad, constituye una de las mayores riquezas de México.

La gente de la milpa

En las milpas de las distintas regiones del país, los hombres y mujeres que se dedican a la agricultura continúan los procesos de observación de la naturaleza, de domesticación y adaptación de las plantas; de esta manera actualizan los conocimientos heredados de sus antepasados.

Con estas bases logran domesticar plantas que respondan a sus necesidades, y su persistencia en continuar sembrando así, se debe a las múltiples ventajas de la milpa.

El quehacer en la milpa es comunitario y hay una continua transmisión de conocimientos generacional. Las familias que siembran milpa se dan de comer a sí mismas, son autónomas y aportan por lo menos 50 por cientos de los alimentos básicos que consumimos. Son un factor determinante para que haya soberanía alimentaria en nuestro país.

Futuro de la milpa

La producción de alimentos ha sido plataforma para la generación, transmisión y aplicación diferenciada de múltiples conocimientos, de técnicas y de tecnologías, así hoy en el planeta conviven dos maneras de hacer agricultura: la industrial y la tradicional o familiar.

Hoy los efectos del cambio climático evidencian los límites de la agricultura industrial, pues esta ha contribuido a la degradación de los recursos de tierra y agua, junto con otros efectos negativos para el medio ambiente.

El papel de la agricultura tradicional como la milpa es esencial para la conservación de la diversidad biológica vinculada con la producción de alimentos y la conservación del entorno en que estos se producen convirtiéndose en una solución frente a los problemas del hambre en el mundo, a través de la milpa como respuesta sostenible e incluyente.